Marc Ripoll recupera el Priorat olvidado
Cal Batllet: vinos sin máscara en el Priorat
Marc Ripoll Sans ha convertido la antigua bodega familiar de Gratallops en uno de los proyectos vitivinícolas más auténticos de la DOQ Priorat. Variedades recuperadas, viñedos centenarios y una producción artesana que habla del territorio sin intermediarios.
El retorno al origen: una bodega con historia
Barcelona/Redacción, 22 de enero de 2026.
En el año 2000, Marc Ripoll tomó una decisión que marcaría el futuro de su familia: dejar de vender uva a la cooperativa y recuperar la antigua bodega que su abuelo había comprado en los años cincuenta. Aquel espacio en Gratallops, donde antaño se elaboraban vinos rancios para exportar a Cuba, se transformó en Cal Batllet.
Pero el punto de inflexión llegó en 2009, cuando Ripoll apostó por concentrar toda la producción bajo el concepto de Vi de Vila, siendo pionero en una clasificación que prioriza la identidad geográfica por encima de todo. Hoy, el proyecto abarca diez hectáreas de viñedo propio repartidas entre Gratallops y Torroja del Priorat. Laderas de pizarra con cepas centenarias que Ripoll trabaja manualmente, siguiendo métodos de viticultura sostenible. La producción anual no supera las 20.000 botellas. Es un volumen limitado que responde a una filosofía clara: el vino debe ser la expresión literal del lugar de donde procede.
La escanyavella: rescate de una variedad olvidada
EnEntre las apuestas más destacadas de Cal Batllet está la recuperación de la escanyavella, una variedad blanca autóctona que estaba a punto de desaparecer. Rústica, de uva tardía y piel gruesa, esta variedad aporta volumen y potencia sin perder frescor gracias a una acidez natural elevada. El resultado es un vino singular que combina madurez y vivacidad, una paradoja sensorial que explica por qué Ripoll ha dedicado esfuerzos a preservarla.
Pero no es la única variedad que define la bodega. La cariñena, protagonista absoluta de los vinos tintos, encuentra en Gratallops las condiciones ideales: sol intenso, temperaturas elevadas y sequía controlada. De esta combinación nacen vinos como el 5 Partides, elaborado con uva de cinco parcelas diferentes, o Llum d’Alena, un vino emotivo dedicado a la hija de Ripoll que busca la elegancia por encima de la potencia.
Vinos que hablan del territorio sin intermediarios
Los vinos de Cal Batllet se reconocen por su estructura mineral, herencia directa de la pizarra, y por una madurez equilibrada que nunca sacrifica el frescor. No hay fórmulas maquilladas ni concesiones comerciales. Cada botella refleja el trabajo artesano de un hombre que controla todo el proceso: desde la poda hasta el embotellado.
Marc Ripoll representa la quinta generación de viticultores de la familia, pero su mirada no es nostálgica. Su proyecto mira hacia adelante manteniendo los pies bien anclados en la tierra del Priorat. En un mercado saturado de discursos sobre autenticidad, Cal Batllet no necesita explicarse: sus vinos hablan solos.
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>> Web: Cal Batllet
>> Instagram: @cal_batllet

