Vino de instinto y tierra viva
Viñas viejas recuperadas con viticultura natural y biodinámica
Agustí Costa recupera parcelas olvidadas del Alt Penedès para elaborar vinos naturales que expresan terroir y emoción. Con Paula Sandoval, impulsa desde 2018 un proyecto artesanal que reivindica la viticultura observativa y las viñas viejas frente a la producción masiva.
Viticultura como acto de resistencia tranquila
Barcelona/Redacción, 21 de enero de 2026
El Celler Cal Xurriu nace en Sant Sadurní d’Anoia con una premisa clara: salvar del abandono parcelas únicas que la industria del Cava ha descartado. Agustí Costa, viticultor de linaje campesino, trabaja microparcelas de entre 0,3 y 2 hectáreas con suelos de arcilla, caliza y arena.
Son fincas vivas, donde conviven flores silvestres, romero, olivos centenarios, jabalíes y cabras en libertad. Esta biodiversidad no es decorativa: forma parte de un ecosistema que alimenta la viña sin necesidad de intervención química. Costa defiende una agricultura que «acercamos cultura y cultivo a las mesas», un concepto que rompe la dicotomía entre producto y discurso. Aquí el vino es consecuencia directa del paisaje.
Viñas viejas, elaboraciones mínimas, máxima expresión
La filosofía de Cal Xurriu se resume en una frase: que todo pase en la viña. En la bodega, Costa aplica intervención mínima para no enmascarar lo que la tierra ya ha expresado.
Los vinos —como Instint Animal Blanc (Macabeu, Xarel·lo, Malvasía de Sitges) o Lo Primer (Sumoll de cepas octogenarias)— son frescos, vibrantes y minerales. Transmiten cítricos, hierbas mediterráneas, salinidad y una estructura que evita el exceso.
Instint Animal Negre combina Merlot, Sumoll y Petit Verdot en un perfil elegante, con taninos finos y notas terrosas que recuerdan el suelo pedregoso. Xandune, un Chardonnay fermentado con piel, rompe clichés con su intensidad y carácter diferente. Son vinos que no buscan agradar a todo el mundo, sino hablar con honestidad del lugar y del momento. #Vinosnaturales
Bodega emergente con visión de futuro compartida
Paula Sandoval, chef y copropietaria del restaurante Jazminos en Bilbao, aporta al proyecto una sensibilidad culinaria que influye en el equilibrio de los vinos. Juntos practican viticultura biodinámica y observativa, con producciones limitadas que se distribuyen en tiendas especializadas de Cataluña.
Cal Xurriu forma parte de una nueva ola de viticultores naturales que están redefiniendo el Alt Penedès, alejándose de volúmenes industriales para apostar por vinos con identidad. Costa describe la tierra como «una tierra que llora», y su vino es una forma de protegerla. Cada botella es un documento tangible de un paisaje que resiste, de una agricultura que prioriza la vida del suelo por encima del rendimiento. Es vino para beber con conciencia, no para coleccionar.
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>> Instagram: @calxurriu

«Vinos que hablan de lugar: intervención mínima, expresión máxima del terroir»
Viñadores emergentes de Cataluña












